miércoles, 6 de junio de 2012

La austeridad del presidente-- POLIMNIA ROMANA

El lunes pasado, en Cosoleacaque, Veracruz, Andrés Manuel López Obrador aseguró que de triunfar el 1º de julio, ya como Presidente de la República, enviará al Congreso la primera iniciativa de reforma que consiste en la aplicación inmediata de un PLAN DE AUSTERIDAD en el nuevo gobierno democrático. Esto es que se moderen los elevados salarios de los altos funcionarios y que se eliminen sus gastos excesivos, como el uso de helicópteros y aviones particulares para traslados que no lo ameritan, viajes de placer al extranjero, desayunos, comidas y cenas en restaurantes del lujo a cargo del erario público y todo lo que acostumbra la alta burocracia mientras el pueblo sigue sumergido en la pobreza.

Ese recorte permitirá, en primer lugar, que los servidores públicos trabajen por vocación más que por dinero, y en segundo lugar permitirá que el gasto público se destine a programas sociales y obras de infraestructura para mejorar las condiciones de millones de mexicanos que han sido abandonados a su suerte por los gobiernos ricos que hemos padecido.

Hay que reconocer que muchos de los que apoyan al PRI y al PAN lo hacen porque están esperando un huesito para vivir holgadamente otros 6 años, y que la medida que propone Andrés Manuel López Obrador les parece fatal, peligrosa, poco moderna, riesgosa, desestabilizadora, populista, demagógica, electorera, etcétera, etcétera, etcétera.

Lo cierto es que en adelante, para devengar un salario digno será necesario TRABAJAR y no llegar a un cargo para engordar bolsillos y dar largas a los ciudadanos en la resolución de sus problemas urgentes.

La falta de sensibilidad de muchos funcionarios se debe precisamente a que tienen asegurada su zona de confort, trabajen o no.

Con Andrés Manuel López Obrador el cambio se va a reflejar en todas las instituciones gubernamentales, y los servidores públicos realmente servirán a la gente. Así ocurrió durante su administración en el Distrito Federal; los funcionarios que quisieron continuar con él aceptaron la reducción de su salario y trabajaron a marchas forzadas para resolver los problemas de la ciudad. Por eso la Ciudad de México es de avanzada, y todavía no se lo perdonan quienes pretenden que continúe la vieja práctica del gobierno rico con pueblo pobre.

Sin embargo, para la mayoría de los mexicanos esta primera iniciativa es la mejor señal de que las cosas van a cambiar si Andrés Manuel llega a la Presidencia.

Ninguno de los otros aspirantes ha contemplado reducir el salario a los altos funcionarios, tampoco a ninguno de ellos lo hemos visto hacer campaña a ras de suelo en un municipio pobre o en un pueblo como Cosoleacaque, donde se respira dignidad y se fortalece la esperanza.

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