El resultado principal del segundo debate fueron las increíbles fallas de audio y trasmisión y lo fastidioso del formato. Y lo curioso, las fallas se dieron sobre todo durante la participación de AMLO. ¿Asumirá el IFE su responsabilidad? ¿No pudo el IFE aprender de las fallas del primer debate?
Quadri: X. Es decir, ya sabemos: Elba Esther Gordillo.
Vázquez Mota: Desesperada, atacando, perdida en la monotonía de su ronca voz. Queriendo apropiarse de la bandera de #YoSoy132 y del movimiento de Sicilia. Defendiendo a Calderón (quien no deja de odiar a AMLO, por cierto). En fin, en su papel de no continuar en caída.
Peña Nieto: Fuera ya de sus aires de “gran señor”, de la imagen de estadista que pretendía proyectar en sus comerciales. Y es así porque las encuestas recientes ya no lo dejan dormir tranquilo. Estuvo monótono, desarticulado y, sobre todo, tartamudo (¿dijo, “mientras ESCRIBÍAN mi tesis”?).
López Obrador: Por decisión propia o por consejo, prefirió no atacar a nadie. Desplegó su propuesta con mayor dinámica que en el primer debate; fue oportuno al proporcionar los nombres de su posible gabinete. Quienes lo querían solamente propositivo estarán satisfechos. Quienes lo querían más combativo estarán insatisfechos. Por momentos logró proyectar una imagen de estadista incluyente, sereno.
Imposible que Josefina regrese a la contienda. La recta final se definirá entre AMLO y Peña Nieto en la dinámica en que se ha venido desarrollando la campaña a raíz del surgimiento del movimiento de los estudiantes en la Ibero: El segundo hacia abajo, el primero hacia arriba.
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