jueves, 7 de junio de 2012

Eso es lo que querías Andrés Manuel, ¿no?-- HÉCTOR PALACIO

En una ocasión en que describía las dificultades que me traía la elección de forma de vida, de profesión, en cambio de recibir una frase de aliento, alguien me dijo: “eso es lo que querías, ¿no?”. Como diciendo, ahora te chingas. Así lo entendí, no quedaba más que continuar con voluntad y convicción.

Andrés Manuel López Obrador buscó como nadie la candidatura presidencial, con un inigualable impulso vital que lo ha llevado a recorrer el país como nadie también. Y la logró tras años de intensa lucha luego del amargo trance electoral del 2006 y respetando acuerdos internos con Marcelo Ebrard (quien por cierto aparece muy callado en relación a la campaña, cuando se había comprometido a participar activamente y cuando ha aceptado la propuesta de ser el eventual secretario de gobernación). Es decir, ha tenido que cargar y revertir el fardo de un revés gigantesco a su trayectoria. Ha tenido la voluntad de lograrlo.

Al inicio de la campaña 2012, tanto el PRI como el PAN, Josefina como Peña, procuraron ignorarlo del todo, al grado de ni siquiera mencionarlo en una sola ocasión por su nombre. Quisieron hacer una competencia PRI-PAN y condenarlo a un lejano tercer lugar. AMLO por su parte, continúo su trabajo de tantos años, a ras de tierra, con la convicción de siempre, esperando encontrar una respuesta, una reacción positiva de la sociedad mayoritaria hacia su propuesta.

El primer debate le dio un pequeño impulsó. Pero no fue sino un despertar inesperado, el de los jóvenes de la Ibero y el posterior movimiento #YoSoy132, lo que entraría en consonancia con su búsqueda y lo que alteraría la inercia de una elección abrumadoramente cargada y manipulada en favor del candidato del PRI.

Y al fin tiene AMLO lo que quería: Ser atacado por todos los flancos, el PRI el PAN, los políticos comprometidos con estos partidos, los medios de comunicación identificados ellos, los periodistas objetivos, etcétera. Y no hay mayor responsable de esta situación que el propio candidato Obrador. Responsable de la guerra sucia en su contra. Responsable de que quieran sus adversarios -que parecen enemigos- revivir la campaña de lodo del 2006, de las mentiras y el odio en su contra.

Y es responsable porque sube constantemente en la preferencia de los potenciales electores. Porque se ha convertido en un peligro para el otrora inmutable Peña. Porque se define con nitidez lo que ha sido el perfil de la política mexicana de los últimos años: El PRIAN contra AMLO. Pregúntenle a Fox si no.

AMLO es responsable de ser susceptible de ganar la elección en julio de 2012, de conectar con la sociedad, con los jóvenes, de reunir en sus multitudinarios mítines proselitistas a miles de personas que soportan estoicamente, convencidas íntimamente, agua y sol ardiente. Esto lo han percibido las encuestas y los “cuartos de guerra” de sus opositores. Por eso, no sabemos con exactitud la cantidad, pero podemos intuir que la mierda correrá a raudales en su contra en la recta final de la campaña (como se ve en los nuevos promocionales aprobados por el IFE), cuando, solo ya en el segundo lugar, acecha “peligrosamente” al viejo puntero. Y, al fin, eso era lo que quería, ¿no?

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