domingo, 10 de febrero de 2013


Diputadas en minifalda

POLIMNIA ROMANA@polimniaromanasáb 9 de febrero de 2013
Como si en este país no existieran historias dignas de contarse, estos últimos días algunas revistas y medios electrónicos dedicaron sus notas a las bolsas, zapatos y vestidos de las diputadas federales. Que si estaban o no a la moda o qué tan atractivas resultaban para algunos ojos las legisladoras.
Reportajes a mi parecer insignificantes hasta que a algún pseudoperiodista se le ocurrió la gran idea de descalificar a una de las diputadas no sólo por su corto vestido sino por su poco ortodoxo curriculum. Corta la mente del señor y corta mi paciencia.
Lo más penoso del asunto es la serie de apoyos, retuits y correos electrónicos que sumándose a la poca visión de los medios, volaron por las redes. Triste realidad de algunos que se niegan a evolucionar. Más decepcionante aún que muchas fueron las mujeres que se unieron al linchamiento de la joven diputada.
Las mujeres, diputadas o no, tenemos el derecho a elegir nuestros vestidos y zapatos y caminar como se nos dé la gana sin ser violentadas, señaladas, discriminadas o acosadas.
Las mujeres, diputadas o no, tenemos derecho a elegir cómo ejercemos nuestra sexualidad, a elegir a nuestra pareja y a repartir nuestro amor como mejor nos parezca.
El récord de "traseros tocados" y las notas sobre la minifalta de Crystal Tovar es, aquí y en China, VIOLENCIA.
En cuanto al curriculum de la diputada...
La calidad humana de una persona no se mide por el número de títulos que cuelgan en su oficina. Las universidades  forman académicamente a buenas y malas personas pero los postgrados no hacen a la gente.  Un doctorado te califica en ciertas materias pero no determina su vocación de servicio. Esa se mama.
Los diputados somos representantes populares, defendemos los intereses de todos los ciudadanos, no sólo los de los profesionistas. En eso precisamente radica la importancia de la pluralidad dentro de las cámaras. Aplaudo que en San Lázaro despachen también jóvenes, pues es el sector de la población más vulnerable hoy día.
Estoy segura de que con minifalda o sotana, con maestría o con una carrera técnica los jóvenes diputados velarán por todos aquellos chavos que sin trabajo y sin escuela esperan una oportunidad.

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