viernes, 23 de diciembre de 2011

TRASCENDIO

Que Marcelo Ebrard sigue haciendo consultas para definir al candidato de las izquierdas a jefe de Gobierno del DF.

El viernes pasado, durante una reunión para celebrar la temporada navideña, los reporteros le preguntaron quién era su “gallo”, pero eludió el cuestionamiento.

Entonces organizó un sondeo informal entre los periodistas y el ganador fue el procurador Miguel Ángel Mancera, mientras que Mario Delgado y Martí Batres obtuvieron un voto cada uno. Luego se amplió la consulta a los funcionarios presentes en el brindis y entre ellos el fiscal capitalino también resultó el de mayores simpatías.

Que en enero la Cámara de Diputados puede quedarse sin coordinadores parlamentarios debido a que el panista Francisco Ramírez Acuña, el priista Francisco Rojas y el perredista Armando Ríos Piter buscarán un lugar en el Senado para la 62 Legislatura.

Que esta Navidad Josefina Vázquez Mota podrá descansar tranquila.

No sólo porque está arriba en las encuestas, sino porque al interior de su partido y en la cúpula del gobierno federal los momios, y por ende las simpatías, comienzan a serle favorables.

En el PAN avanza la decisión de que no haya segunda vuelta en el proceso interno, lo que en los hechos significa que por lo menos uno de los contendientes decline a favor del segundo lugar y haya candidato presidencial el 5 de febrero.

Que hoy la barbacoa de cordero se convertirá en noticia política.

Y es que el precandidato panista Ernesto Cordero invitó a los representantes de los medios que siguen sus actividades a darle duro a los tacos como parte de las fiestas de fin de año y, de paso, a recoger sus declaraciones previas a la cena del 24 de diciembre.

Por eso nadie le hace el feo a la barbacoa de Cordero.

Que para la manifestación de 800 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, la SSP del DF, que dirige Manuel Mondragón, organizó un operativo para contener la movilización de unas 10 mil personas.

Desplegó 800 agentes de tránsito y mil 500 granaderos en los alrededores de la Secretaría de Gobernación, por lo que el caos vehicular desquició el Centro Histórico y alcanzó las zonas de Chapultepec y La Merced, pero provocado precisamente por la policía capitalina.

El costo del miedo lo pagaron miles de chilangos.

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