sábado, 30 de octubre de 2010

Serpientes y Escaleras | Salvador García Soto Un bono que se desangra


Para muchos jóvenes sin estudios ni trabajo son muy atractivos el "dinero fácil" y el mundo de oropel que les venden los criminales.

Hace un par de décadas, cuando en aquellos años se pensaba en el México del futuro, se veía la "gran oportunidad"; el "momento dorado" que tendría nuestro país para crecer y potenciar su desarrollo utilizando el "bono demográfico" que significaría tener una población mayoritariamente joven. El futuro nos alcanzó y, justo en el momento en que nuestros jóvenes debieran estar creando, estudiando, trabajando, investigando e innovando, nos los están matando a balazos.

Una parte importante de esos jóvenes -en un número creciente- opta por la ilegalidad y el crimen como única puerta de salida ante la cerrazón de oportunidades de estudio o de trabajo. No es que sea condición obligada que un joven que no encuentra espacio en los sistemas educativos o en el mundo laboral, deba migrar forzosamente a la industria del crimen, pero sí es un hecho que para muchos jóvenes, que además crecieron con desintegración familiar, rupturas sociales y crisis de valores, son muy atractivos el "dinero fácil" y el mundo de oropel que les venden los criminales.

Muchachos baleados en una fiesta en Ciudad Juárez; ex drogadictos en rehabilitación masacrados en Tijuana o en las calles de Tepic; jóvenes de Tepito ejecutados a mansalva en pleno centro de la capital de la República; mujeres jóvenes y trabajadores ultimados cuando iban a su malpagado trabajo en la maquila.

Desde hace tiempo se ha documentado que el promedio de edad de los más de 30 mil ejecutados en lo que va de la administración Calderón, no rebasa los 28 años, y que entre las víctimas inocentes de esta guerra -"daños colaterales" les ha dicho el gobierno- hay, incluso, mil 200 niños y menores de edad cuya sangre ha sido derramada.

Hace unos días, el escritor Carlos Fuentes advirtió sobre el riesgo de que perdamos y dejemos perder a nuestros jóvenes en esta coyuntura de violencia y anarquía que vive el país. "El gran peligro que veo en México es que los jóvenes mexicanos de menos de 30 años, que son casi la mitad de la población, desvíen su destino y se vayan al crimen". Tememos decirle, maestro Fuentes, que su atinada advertencia llegó ligeramente tarde.

EL BAILE POR EL PRI

Mientras los panistas juegan a una competencia interna, controlada y administrada en buena medida desde Los Pinos, en el PRI, los jaloneos por la dirigencia nacional se dan todavía de manera soterrada, pero no por eso menos intensa. La contienda se centra entre dos de los grupos priístas que buscarán controlar el CEN del viejo partido: de un lado el gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, y del otro, el senador Manlio Fabio Beltrones.

Hay, en este momento, dos aspirantes reales por los apoyos que los respaldan. Humberto Moreira, gobernador de Coahuila, ha comenzado a promover su candidatura al PRI y, según se afirma, lo hace a partir de un pacto con Peña Nieto que impulsa al dicharachero y carismático gobernador norteño.

Pero con su aspiración al PRI, Moreira está intentando una jugada política de varias bandas. La mayoría de las encuestas indican que el candidato a la gubernatura de Coahuila el próximo año, será su hermano, el diputado Rubén Moreira, y que éste no tendría mayor oposición para mantener el gobierno. Con su precandidatura para el CEN priísta, el actual gobernador pediría licencia a su cargo en diciembre próximo, con la idea de hacer campaña por su partido y el Congreso local nombraría un gobernador interino. Así, si el hermano se vuelve candidato y eventualmente gobernador, Humberto Moreira no tendrá que ser el que le entregue el poder a su propio familiar.

Del otro lado, Emilio Gamboa Patrón no abandona el proyecto de ser el dirigente del PRI. Con el argumento de que se la prometió Beatriz Paredes en aquel pacto incumplido por la actual dirigente, el líder de la CNOP tiene puesto su resto en el proyecto priísta. Y para eso no sólo apuesta a su cercanía con Manlio Fabio Beltrones, su compadre y amigo de muchos años, sino que también se ha acercado a Peña Nieto y le ha dejado sentir que puede ser también "su hombre de confianza".

Pronto comenzarán a decantarse los apoyos y las cargadas en el viejo partido.

NOTAS INDISCRETAS... En un intento por quitarse la etiqueta del "peligro para México" y "corregir errores" de su campaña de 2006, Andrés Manuel López Obrador ha iniciado un reacercamiento con empresarios y grupos de la iniciativa privada en todo el país. A través de Alfonso Durazo y su organización Encuentro, el tabasqueño busca rehacer las redes de empresarios que lo apoyaron hace cuatro años, pero que después se alejaron de él; primero, por la soberbia que mostró antes de la elección -"diles que platicamos con ellos después del 2 de julio", les decía cuando lo buscaban-, y luego, por la radicalización de su movimiento tras desconocer los resultados de aquella elección presidencial.

En ese afán, AMLO busca empresarios de distinto signo y la sorpresa más reciente ocurrió en Monterrey, cuando, en una reunión con empresarios regios, a un lado de López Obrador apareció Fernando Canales Clariond. El tabasqueño también ha tenido encuentros con el alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández Garza y con el rector del Tec, Rafael Rangel Sostmann.

Incluso, parte de la propuesta económica para su Proyecto Alternativo de Nación 2012 se la están armando a Andrés Manuel en el Tec de Monterrey. La buena acogida que ha tenido el ex candidato presidencial, a quien incluso se ha acercado una parte del panismo resentido del Norte, tiene que ver con el argumento de que "si ya probamos con el PRI y ya probamos con el PAN y no nos fue bien, a ver qué tal con usted", según se ha escuchado en sus reuniones con algunos representantes de la iniciativa privada. ¿Será posible que haya un reencuentro entre los hombres del dinero y el candidato que ellos mismos estigmatizaron hace cuatro años?... Se baten los dados. Escalera doble.

No hay comentarios: